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Historia

1971-1973. Orígenes

Concepción del proyecto. Ejes rectores y bases conceptuales. El por qué de los nombres. Esquema general de funcionamiento. Primeras ediciones.

En 1971 un grupo de personas interesadas en nuestra cultura se plantean fundar un sello discográfico con el fin de apoyar manifestaciones musicales de valor artístico muchas veces no tenidas en cuenta por las compañías discográficas comerciales. En este grupo inicial se encontraban los músicos Daniel Viglietti, José «Pepe» Guerra, Braulio López y Coriún Aharonián, así como Myriam Dibarboure, María Teresa Sande y el escribano Edgardo Bello. La actuación de este grupo inicial fue fecunda y también breve, dadas las circunstancias políticas del país, las particulares y laborales de cada miembro.

Los nombres elegidos para la nueva institución eran de origen guaraní y guardaban una trascendencia simbólica importantísima en la breve historia del Uruguay: Ayuí (nombre del arroyo junto al cual el general José Artigas estableciera el primer gobierno independiente en 1812) y Tacuabé (cacique indígena perteneciente a la nación Charrúa, que fuera hecho prisionero, llevado a París y exhibido como curiosidad hasta su muerte).

Bajo el nombre de Ayuí se editarían los materiales de música popular, la poesía y las narraciones; Tacuabé sería el sello destinado al registro de la música culta, en su más amplio espectro. Desde el inicio y por definición, se estableció que la actividad del sello no perseguiría fines de lucro y las eventuales ganancias se volcarían íntegramente en nuevas producciones. Esta característica, llevada adelante con celoso rigor durante todos estos años, ha sido una de las razones de la sobrevivencia de Ayuí/Tacuabé como editorial fonográfica, perfilando y consolidando su rico catálogo independiente.

Ya con la aparición de las primeras publicaciones se establecen pautas de trabajo innovadoras para el medio, algunas de las cuales fueron incorporadas con el correr del tiempo también por otros sellos (como las “mariposas” advirtiendo la duración de las púas en los discos de vinil o o las fichas técnicas de información).

Las carátulas y el diseño gráfico se encomendaron a plásticos, diseñadores y fotógrafos nacionales de primer nivel, que trabajaron las carátulas de los discos de vinilo ya no como meros envases, sino como superficies propias para desarrollar su arte, incorporándolo de esta forma al proyecto definitivo de una grabación.

Ayax Barnes crea los logos de Ayuí/Tacuabé, Nicolás Loureiro establece las pautas gráficas generales y Hermenegildo Sábat realiza varias de las primeras carátulas. Se incorporaron, desde los primeros títulos publicados, las rigurosas fichas técnicas ya mencionadas, que dieron valor a los distintos trabajos que conforman y hacen posible cada grabación. Las distintas fases del proceso técnico, tanto de imprenta como de grabación y fabricación, se revisan minuciosamente y las pruebas se devuelven hasta obtenerse el nivel de calidad buscado. En definitiva, cada disco se convierte en una obra integral de arte, persiguiéndose la calidad en las diferentes etapas de elaboración.

Las ediciones se fueron agrupando en series. Muchas de ellas hasta el momento siguen siendo únicas en el medio: música para niños, música culta uruguaya, música nueva latinoamericana, escritores diciendo sus textos, música popular instrumental.

El sello se inauguró con Los Olimareños, con los escritores Juan Capagorry y Milton Schinca, el humorista Wimpi, el guitarrista Agustín Carlevaro y el compositor Héctor Tosar, junto además con la primera grabación a nivel mundial de unos jóvenes que representaban a la nueva trova cubana: Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Noel Nicola, editados en su país recién varios años después. Otros ejemplos de buena música del exterior tuvieron su lugar, editándose por primera vez en Uruguay a los artistas argentinos Juan Cedrón, Susana Rinaldi y Dina Rot, a los chilenos Ángel y Violeta Parra, a los españoles Paco Ibáñez y Raimón, al Conjunto de Música Antigua de Munich y al cubano Bola de Nieve, entre otros.

1974-1983. Sobrevivencia en tiempos de dictadura

La reestructura para afrontar tiempos difíciles.
Consolidación de un perfil propio: editora de catálogo.

Impuesto el golpe de estado por las Fuerzas Armadas en 1973, varios de los músicos fundadores de Ayuí/Tacuabé tuvieron que exiliarse. La editorial continuó su labor bajo la coordinación general exclusiva de Coriún Aharonián, apoyado por la labor voluntaria y militante de muchas compañeras y compañeros. La situación política aceleró también el proceso de recambio generacional y así, una buena cantidad de músicos, comunicadores o simplemente personas afines al proyecto sumaron su esfuerzo anónimo y desinteresado. Hacia 1982, la original conformación legal unipersonal de la institución dio paso a la conformación de una sociedad de responsabilidad limitada, la que se mantiene hasta el presente.

Surgen las primeras grabaciones de artistas que después formarían parte de la mejor historia de la música uruguaya. Con el sello Ayuí se editó en 1972 a Agustín Carlevaro, en el ’75 a Carlos «Pajarito» Canzani , en el ’77 a Jaime Roos y a Los Que Iban Cantando (Jorge Lazaroff, Jorge Bonaldi, Luis Trochón, Jorge Di Pólito y Carlos da Silveira).

En el ’75 graba Ruben Rada y en el ’76 lo haría Gastón Ciarlo «Dino». Llegaría la generación del ’78 y con ella los primeros discos de Leo Maslíah, Fernando Cabrera (dentro del trío Montresvideo) y Rumbo (Laura Canoura, Mauricio Ubal, Miguel López, Carlos Vicente, Gustavo Ripa y Gonzalo Moreira), entre otros. Con el sello Tacuabé se registraron recitales de Abel Carlevaro, Hugo Balzo, Héctor Tosar, Eva Vicens, Luis Batlle Ibáñez, Renée Pietrafesa, Nybia Mariño, Lyda Indart, y se creó la única colección de música latinoamericana de vanguardia publicada en el mundo. Y continuaron las innovaciones incorporando la distribución para el Uruguay de cientos de títulos de sellos de alternativa de otros países. Al mantenerse las ediciones en existencia más allá de las variaciones en la venta, Ayuí/Tacuabé se inscribe dentro de lo que se llama una «editora de catálogo». En el exterior comienza a considerársela «un modelo excepcional», como escribe Carlos Drummond de Andrade en Jornal do Brasil.

Este modelo de editora de catálogo, realizando permanentes reediciones de sus títulos, sin permitirse descatalogar los mismos por razones económicas, en un mercado pequeño y limitado como es el de Uruguay, ha exigido siempre una muy rigurosa y austera administración de los recursos.

Ayuí/Tacuabé ha sobrevivido las diferentes etapas socio-económicas y políticas del país, así como los avatares de los múltiples cambios tecnológicos y de formatos, en base exclusivamente a sus ventas, sin reportar beneficios, volcando sus recursos a la producción.

Transformación y permanencia: desafío de los cambios tecnológicos y la fidelidad a los principios fundacionales.
El otro desafío: las primeras obras.

La década de los “ochenta” estuvo marcada por los cambios de formato en los soportes físicos. Los discos, luego de casi ochenta años, lentamente fueron dando paso en la demanda del público a los casetes, más pequeños y sobretodo portátiles. Ayuí/Tacuabé afrontó con decisión estos cambios, logrando editar un número importante de títulos en casetes, aportando calidad (se utilizaron cintas TDK y Fuji), diseños gráficos especiales que enriquecieron cada edición y se pudo controlar enteramente de forma propia la producción de los mismos.

El lanzamiento de «primeros títulos» de gran número de artistas fue aprovechado por los sellos comerciales locales, más poderosos económicamente. Éstos muchas veces terminaron recogiendo el fruto de figuras que debutaron discográficamente en Ayuí/Tacuabé sin haber corrido los riesgos que conlleva siempre el desarrollo de nuevos valores. Durante este período, muchas personas siguen colaborando honorariamente y diferentes artistas, sean o no del sello, participan en recitales solidarios para superar dificultades.

En 1986 se realizó en la sala Carnelli de Cinemateca una exposición de carátulas festejando los quince años de actividad, supervisada por la artista Hilda López. Se concretan diferentes formas de co-producción de discos, asociándose con estudios de grabación, con productores o con los propios artistas como forma de contrarrestar la cada vez más costosa tarea de las ediciones. Comienza a publicarse a la generación que no tuvo acceso a las
grandes masas de público que durante la dictadura se volcó a los recitales de música a falta de las concentraciones políticas; surgen así los primeros trabajos de Jorge Schellemberg, Mariana Ingold, Esteban Klísich, Alberto Wolf, Alejandro Ferradás, Walter Bordoni, Jorge Drexler, Tunda Prada, Gastón Rodríguez, Asamblea Ordinaria. El sello sigue abarcando grabaciones de todos los estilos, desde el payador Carlos Molina hasta el grupo de rock El Cuarteto de Nos, desde Mario Benedetti y Eduardo Galeano hasta Eduardo Mateo y La Tabaré Riverock Banda.

Consolidación de la reestructura en lo formal, administrativo y económico.
La efervescencia del CD: producción "a full".
La otra misión: rescate de la memoria musical.
El problema de la difusión.

En 1993 y luego del cierre de la última fábrica de discos de vinilo que existía en Uruguay, la edición y comercialización de los mismos había casi desaparecido.

Conviviendo con los casetes, el disco compacto comenzaba a ingresar al país junto con las bandejas reproductoras. Habían aparecido ya las primeras y escasas ediciones de artistas nacionales en disco compacto y Ayuí-Tacuabé no podía permanecer ajena a este nuevo desafío.

De la mano de una reestructura de gestión, la editorial enfrenta la disyuntiva de actualizarse y reformularse en su actividad, buscando un mayor rendimiento y mejor competencia para pelear su lugar y sus objetivos de los que nunca ha claudicado, siempre dentro de un sistema de competencia de mercado cada vez más feroz. Se realizan cursos de mejoras de administración, de venta y mercadeo. En ese marco, Mauricio Ubal, quién ya venía desempañándose en la Coordinación General, asume como Socio Administrador en forma exclusiva.

En el invierno de 1993, se encara la producción y lanzamiento del primer disco compacto de Ayuí/Tacuabé: «Fines» de Fernando Cabrera y, rápidamente, de los dos o tres compactos editados inicialmente por año, se llega a un promedio de veinticinco ediciones durante 1997 y 1998. Se torna importante mantener el equilibrio entre la reedición en formato digital de los fonogramas inicialmente editados en casete y/o disco de vinilo y el lanzamiento de nuevos títulos.

Constatada la falta de discos compactos que registrasen para la memoria cultural el trabajo de destacadas figuras de nuestra historia musical, se comenzó un proyecto de rescate y grabación de artistas como Lágrima Ríos, Anselmo Grau, Marcos Velásquez o Elsa Morán. También se promovieron convenios con diferentes instituciones, como el SODRE, que llevó a la edición en compacto de las obras de Eduardo Fabini, Héctor Tosar, Luis Campodónico y Diego Legrand con versiones históricas de la OSSODRE, o la co-edición junto a la revista Posdata de diecisiete títulos de música popular que no habían sido publicados en disco compacto.

En 1996, con el apoyo de los artistas y del periodismo, se realiza un gran espectáculo en el Teatro Solís festejando los veinticinco años de labor.

El establecimiento directo en el país de las principales compañías multinacionales del disco a mediados de la década del 90 coincide con un repliegue notorio en la difusión radial de música uruguaya y particularmente Ayuí/Tacuabé ve disminuida su presencia en la televisión y las radios. Se abre así una nueva situación histórica a enfrentar.

Ayuídiscos: contacto directo con el público.

Si bien en los años del siglo XX el posicionamiento en el mediouruguayo del
catálogo Ayuí/Tacuabé creció hasta convertirse en un referente ineludible al hablar de ediciones discográficas locales, los problemas de difusión en los grandes medios, lejos de desaparecer, también se acrecentaron.

Es así que en la permanente búsqueda de llegar más y mejor al público, a fines del año 2000 se inauguró AYUÍDISCOS, el primer comercio de venta directa al público de discos compactos, casetes, libros, DVDs y vinilos, dedicado exclusivamente a las ediciones nacionales, tanto de Ayuí/Tacuabé como de otros catálogos nacionales y ediciones independientes.

Este local está integrado al complejo cultural enclavado en el Teatro El Galpón, en pleno corazón montevideano, compartiendo un polo de difusión del arte uruguayo junto a la legendaria institución teatral, a la editorial de libros Banda Oriental, a Cinemateca Uruguaya y al Socio Espectacular. Se puede encontrar más información sobre Ayuídiscos en este mismo sitio.

En la búsqueda de consolidar espacios de difusión y como festejo de sus primeros 30 años de actividad, durante el año 2001 se desarrolló un convenio de trabajo junto a tvCIUDAD (canal de televisión municipal), que permitió concretar la filmación de 32 videos musicales de primer nivel correspondientes a dieciséis artistas de Ayuí/Tacuabé, en un hecho sin precedentes para el Uruguay. En el 2005 se realizó una segunda etapa de esta experiencia, cubriendo otros 16 nuevos videoclips. Los mismos pueden verse en nuestra sección VISITA NUESTRO CANAL EN YOUTUBE (INICIO), junto a otra buena cantidad de clips de nuestros artistas, en una sección de permanente dinámica.

Ayuí/Tacuabé en el mundo a través de internet

Superada la primera década de este siglo, marcada por la incertidumbre que provocaron los intercambios masivos de archivos mp3 en internet, Ayuí/Tacuabé tiene hoy disponible la mayor parte de su catálogo histórico en todas las plataformas digitales del mundo.

Desde nuestro sitio, se puede acceder directamente a las plataformas más populares, disfrutando con un click de cada uno de nuestros artistas y canciones disponibles, ya sea en dispositivos móviles o de escritorio.

También nuestra presencia en las redes sociales (Instagram, Facebook, Canal Youtube) nos conecta para el intercambio con amigos, artistas y público.

Paralelamente, nos adentramos también a una nueva etapa analógica de ediciones en vinilo, adaptándonos, una vez más, a los cambios que imponen la tecnología y el gusto del público.